Apilando cubos…

Ni ChatGPT ni Gemini son un confesionario: un estudio detectó que nueve asistentes de IA comparten datos de tus chats con redes publicitarias

Le contamos a la IA el borrador de una renuncia, el diagnóstico que nos angustia o la pelea con la pareja. Los asistentes conversacionales se ganaron a fuerza de utilidad el lugar de confidentes, y justamente por eso importa saber quién más se asoma a esa conversación. Un grupo de investigadores españoles fue a mirar y encontró algo incómodo: los principales asistentes del mercado hablan con servicios de publicidad y de seguimiento de terceros, y en varios casos les pasan algo más que un simple saludo.

El trabajo lo firman investigadores de IMDEA Networks y de la Universidad Carlos III de Madrid, fue realizado en mayo de 2026 y aceptado en el Privacy Enhancing Technologies Symposium (PETS). El documento completo está disponible en el repositorio de IMDEA y la primera difusión periodística llegó de la mano de Genbeta. La conclusión central, en una línea: los nueve asistentes analizados contactan con al menos un servicio de publicidad o de seguimiento de terceros.

El dato clave para el lector argentino es que no se trata de una rareza europea. Las versiones web y las aplicaciones que se midieron son las mismas que se descargan en Buenos Aires, Córdoba o Rosario, y la infraestructura de rastreo viaja con el producto. La investigación se hizo desde España porque ahí estaban los investigadores, no porque el comportamiento sea distinto según el país.

Qué se analizó, exactamente

El equipo puso bajo la lupa nueve asistentes: ChatGPT, Claude, Grok, DeepSeek, Gemini, Perplexity, Microsoft Copilot, Mistral y Meta AI. No se limitaron a la versión de escritorio: probaron las páginas web y las aplicaciones de Android, con y sin sesión iniciada, y observaron qué dominios de terceros recibían pedidos mientras el usuario conversaba.

El resultado: seis de las nueve versiones web (ChatGPT, Gemini, Claude, Grok, Perplexity y Mistral) y tres de las ocho apps de Android revelan a terceras direcciones de conversación, títulos, mensajes e incluso capturas de pantalla, muchas veces acompañados de identificadores persistentes del usuario. Traducido: una empresa que no es la dueña del asistente puede enterarse de que esa conversación existe y, en algunos casos, de qué se está hablando.

No todos filtran lo mismo

Las diferencias entre servicios son notables y vale la pena detallarlas porque marcan la gravedad del asunto. Cinco clientes web enviaron la dirección de la conversación y tres enviaron el título que el propio asistente genera para resumir el chat. Gemini, por ejemplo, manda ese título a Google Analytics. Perplexity envió prompts a Wingify. El caso más llamativo es el de Grok, el asistente de xAI: según el estudio, al compartir una conversación, TikTok recoge capturas de pantalla, mientras que Meta y TikTok recogen el último mensaje del usuario, además de direcciones y títulos. Los enlaces de sus chats son accesibles por defecto, con una opción para desactivarlo que hay que buscar.

En total, los autores contabilizan 124 dominios de terceros atribuidos a 44 organizaciones, de las cuales 34 son de publicidad o seguimiento: Google Ads, Meta, TikTok o Twitter Analytics, entre otras. Los propios investigadores aclaran que no evalúan si existe un incumplimiento legal y que sus cifras representan un piso medido en un momento concreto, no un techo.

El botón de «rechazar todo» no alcanza

El primer reflejo de cualquier usuario es pulsar «Rechazar todo» en el aviso de cookies. Y sirve, pero solo hasta cierto punto. Según el estudio, el 77,3 % de las transmisiones de identificadores web a terceros ocurrió únicamente después de aceptar cookies no esenciales, lo que confirma que el banner tiene efecto real. Ahora bien: con las cookies rechazadas, el 80,8 % de los rastreadores de terceros seguía activo. El documento ofrece otra cifra complementaria, en la que cuatro de los nueve servicios gratuitos mantenían rastreadores recogiendo datos pese al rechazo.

El trabajo también advierte que Perplexity, Claude y Grok permiten usar el asistente sin elegir nada en el aviso de cookies, lo que deja al usuario en una zona gris donde la decisión nunca se toma explícitamente.

Pagar la suscripción tampoco te cubre

Una de las conclusiones más incómodas del informe es que las cuentas gratuitas y las de suscripción muestran infraestructuras de seguimiento casi idénticas. Es decir, pasar a un plan pago no desactiva los rastreadores de terceros. Lo que cambia es el modelo de negocio de los anuncios dentro del producto, no la arquitectura de medición que se ejecuta en la página o en la app.

Las empresas responden

Google, OpenAI y Microsoft rechazaron las conclusiones cuando fueron consultadas. Google sostuvo que el informe malinterpreta el funcionamiento de sus productos y fue tajante: «No tenemos anuncios en Gemini». OpenAI explicó que utiliza herramientas de analítica para entender el tráfico y diagnosticar errores, y que esos datos no se usan para publicidad ni se comparten con anunciantes. Microsoft aseguró que, tras examinar las acusaciones, no encontró ninguna infracción de la legislación aplicable.

Una cronología que muestra el impacto

Según el propio estudio, el 13 de abril los autores notificaron a las autoridades de protección de datos de la Unión Europea y del Reino Unido, y el 17 de abril avisaron a xAI por los enlaces de Grok. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) citó el trabajo el 27 de mayo y promovió que se expusiera en el pleno de autoridades europeas del 8 y 9 de junio.

En paralelo, OpenAI actualizó el 15 de agosto la política de privacidad de ChatGPT para mencionar de forma explícita los rastreadores de terceros, aunque los autores no pueden confirmar que la decisión haya sido consecuencia de su trabajo. Perplexity dejó de enviar la dirección de las conversaciones a rastreadores como Meta el 3 de abril, posiblemente en respuesta a una demanda colectiva presentada en Estados Unidos el 31 de marzo. Y al 10 de septiembre, Grok seguía con enlaces accesibles y sin respuesta oficial.

Ojo: no es lo mismo un anuncio dentro del chat que un rastreador

Conviene no mezclar dos cosas. El estudio mide el rastreo de terceros que se ejecuta en la web y en la app. Distinto es el negocio publicitario dentro del asistente: ChatGPT desembarcó con anuncios en 31 mercados europeos el 24 de agosto, para usuarios gratuitos y del plan Go, y según OpenAI las conversaciones se mantienen privadas frente a los anunciantes; en el Espacio Económico Europeo solo llegan datos agregados como visualizaciones o clics. La empresa aclaró que los anuncios personalizados no están disponibles «inicialmente» en Europa. Ese adverbio merece atención.

La distinción es válida, pero no tranquiliza: el problema que detectaron los investigadores no está en el aviso publicitario que el usuario ve, sino en el código invisible que se ejecuta detrás de la interfaz.

Qué puede hacer el usuario mientras tanto

Los investigadores admiten que sus recomendaciones son parciales. Rechazar las cookies no esenciales, desactivar el uso compartido de chats donde la opción exista y usar navegadores como Brave, que bloquean por defecto anuncios, analítica y rastreadores, reducen la exposición. Nada de eso cierra la canilla del todo.

La conclusión de fondo es un cambio de hábito: si la conversación va a quedar registrada en algún lugar y potencialmente compartida con terceros, el criterio para escribirle a un asistente de IA debería parecerse más al de publicar en una red social que al de hablar con un amigo. La comodidad de tener un confidente siempre disponible sigue siendo real, pero el estudio demuestra que ese confidente tiene, como mínimo, una agenda comercial.