Comprar una placa de video se convirtió en un ejercicio de paciencia y de billetera. Lo que hace un año era una inversión planificada hoy es una lotería: los precios de las GPU de gama alta se dispararon, los stocks aparecen y desaparecen, y hay usuarios que compraron un modelo y meses después descubrieron que podían revenderlo por bastante más de lo que pagaron. La escasez de memoria —motorizada por la demanda de los centros de datos de inteligencia artificial— dejó de ser un rumor de pasillo y pasó a tener su propio termómetro público.
Ese termómetro existe y se llama DropReference, un comparador de precios que sigue en tiempo real una docena de modelos NVIDIA RTX 50 y AMD RX 9000 en Europa, Reino Unido y Estados Unidos, los cruza con su precio oficial de lanzamiento y calcula un índice de 0 a 100 que mide cuánto se está pagando de más. El dato que arroja es difícil de digerir, y explica por qué armar una PC gamer hoy cuesta bastante más que hace un par de temporadas.
Un tablero para mirar de frente la subida
La herramienta funciona como un mapa de mercado: no solo muestra el sobreprecio actual, sino también si esa presión está subiendo o bajando en los últimos días. Para el lector argentino, acostumbrado a mirar precios que cambian de una semana a otra, la referencia internacional es clave: marca el piso del problema, porque después cada mercado local le suma flete, impuestos e intermediarios.
Vale aclarar cómo se construye ese índice. DropReference no es un organismo independiente: es un sitio que ofrece asesoramiento y permite comprar a través de su plataforma cobrando comisión. Sus datos salen de un scraper que releva entre 20 y 25 tiendas —Amazon, PcComponentes, Cdiscount y LDLC, entre otras—, así que sirve como foto del momento, no como un informe académico. Aun con esa advertencia, la tendencia que refleja coincide con lo que reportan consultoras y fabricantes.
Los números que duelen: la RTX 5090 se sale del gráfico
El promedio del sobreprecio en Europa ronda el 22 % por encima del precio de lista sobre los 12 modelos monitoreados. Pero los promedios esconden los casos extremos, y ahí aparece la estrella de la mala noticia: la RTX 5090, cuyo precio oficial de partida era de unos 2.099 euros, se estaba pagando más del 119 % por encima de ese valor, con una subida de casi el 35 % en apenas 30 días. Es tal la distorsión que su sobreprecio se escapa de la propia escala del mapa.
Lo llamativo es que el fenómeno no se limita a la gama más alta. Dos modelos de entrada aparecen entre los más castigados: la RX 9060 XT de 8 GB, con un 29,5 % por encima del PVP y en ascenso, y la RTX 5060 Ti de 16 GB, con casi un 30 % de sobreprecio. Es decir, la crisis de memoria no distingue categorías: también infla placas modestas que, en teoría, deberían ser la opción razonable para quien no quiere gastar una fortuna.
Las pocas buenas noticias del mapa
Del otro lado de la balanza asoman algunas oportunidades. La RTX 5060 Ti de 8 GB cotiza alrededor de un 7,3 % por debajo de su precio oficial, y la RTX 5060, un 6,3 % abajo. Las AMD de gama media, en tanto, resisten bastante mejor la fiebre: la RX 9070 está prácticamente en su PVP (+1,0 %) y la RX 9070 XT apenas un 8,7 % arriba.
¿Por qué AMD se mantiene más cerca de su precio de lista? Porque la demanda vinculada a inteligencia artificial se concentra casi en exclusiva en las GPU y la memoria de NVIDIA. Ese detalle es central para quien esté evaluando una compra hoy: el sobreprecio no es parejo ni obedece solo al rendimiento.
El verdadero culpable: los centros de datos, no los gamers
La comparación con la crisis de 2020-2021 es inevitable, aunque el origen es distinto. Aquella vez la tormenta combinó logística pandémica y minería de criptomonedas. Esta vez el diagnóstico es más simple y más incómodo: la inteligencia artificial necesita toneladas de memoria y los fabricantes prefieren vendérsela a los centros de datos, porque ahí el margen es mucho mayor. Según datos de IDC, la oferta de memoria crecerá en 2026 muy por debajo de lo que demanda la industria de IA, y TrendForce estimó a comienzos de año un aumento de entre el 50 % y el 55 % en el precio de la memoria.
La consecuencia es de manual: fabricar para la IA deja más dinero que fabricar para jugadores. La solución que plantea Jensen Huang, el CEO de NVIDIA, es construir más fábricas, pero una planta de semiconductores no se levanta de un día para el otro. Las propias empresas del sector ya avisan que el alivio no llegará pronto: mientras algunas consultoras apuntan a 2027 como el año de la normalización, Micron y Samsung hablan de 2027-2028, y hay voces que se estiran hasta 2030.
No es solo para jugar: la ola arrastra a toda la tecnología de consumo
El encarecimiento de las placas de video es la punta del iceberg. La misma presión sobre la memoria impacta en consolas como Xbox o PlayStation 5, en los teléfonos de gama baja —cuyos días parecen contados— y hasta en dispositivos como los altavoces Echo de Amazon o los lectores Kindle. Cualquier producto que dependa de chips de memoria está expuesto, y eso incluye notebooks, tablets y buena parte del hardware que se vende en Argentina.
Qué conviene hacer si tenés que comprar ahora
La primera conclusión es que esperar sentado no parece una estrategia ganadora en el corto plazo. Si realmente necesitás la placa, el mapa sugiere evitar los modelos más inflados y con tendencia ascendente —la RTX 5090 y la RTX 5060 Ti de 16 GB— y priorizar aquellos que hoy cotizan por debajo de su precio de lista, como la RTX 5060 Ti de 8 GB o la RTX 5060. Las AMD RX 9070 y RX 9070 XT aparecen como alternativa sensata por su cercanía al precio oficial.
Para el mercado argentino hay un matiz adicional: los precios locales ya vienen con un componente cambiario e impositivo que amplifica cualquier subida internacional, y el mercado de usados —que siempre fue refugio local— empieza a moverse con fuerza. Estirar los componentes actuales, comprar una placa de generación anterior o recurrir a una consola son decisiones que muchos usuarios ya están tomando, no por capricho sino por aritmética.
Lo cierto es que la misma potencia que hace dos años costaba un precio hoy cuesta bastante más. Y hasta que la industria de la memoria no amplíe su capacidad, esa relación no se va a revertir. La noticia original fue publicada por Xataka.
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