La crisis de Ormuz salvó a los eléctricos chinos de un descalabro sin ayudas estatales

Un tuk-tuk rojo en una calle concurrida por la noche en Nanjing, China, con un conductor dentro.

Foto: Abderrahmane Habibi via Pexels

Cuando China retiró las generosas ayudas a la compra de coches eléctricos e híbridos enchufables, muchos temieron que el mercado se desplomara. Y en parte así fue: las ventas de estos vehículos cayeron un 17% en los primeros meses de 2026. Pero entonces llegó la crisis del estrecho de Ormuz, disparando el precio del petróleo y cambiando por completo las reglas del juego. En abril, la penetración de los llamados vehículos de nueva energía (NEV) alcanzó un récord histórico del 61,4%, según la Asociación de Automóviles de Pasajeros de China (CPCA). La gasolina cara está haciendo por los eléctricos lo que los subsidios ya no pueden.

El desplome de la combustión interna

Los datos de la CPCA son reveladores: mientras las ventas totales de automóviles en China cayeron un 21,5% en abril respecto al mismo mes del año anterior, las de vehículos de combustión interna se hundieron un 37% interanual y un 33% respecto a marzo. Los consumidores chinos están optando masivamente por enchufables, ya sean eléctricos puros o híbridos. El medio especializado CarNewsChina califica directamente la situación como un colapso del motor de gasolina. La razón principal, apuntan medios como Jiemian, es el precio del combustible: la gasolina y el diésel rozan máximos históricos en el país, a pesar de los esfuerzos del gobierno por amortiguar el golpe en el surtidor.

El petróleo como acelerante involuntario

La crisis geopolítica en torno al estrecho de Ormuz ha encarecido el crudo a nivel global, y China, que importa la mayor parte del petróleo que consume, no ha sido una excepción. Aunque Pekín mantiene compras diversificadas —Rusia es su principal proveedor, seguido de Arabia Saudí—, las interrupciones en el suministro regular han disparado los precios internos. Paradójicamente, esto ha sido un impulso para los vehículos eléctricos. Según el medio chino 36kr, ya en 2024 los coches eléctricos ahorraban a China más de 400.000 barriles de petróleo al día, un 12% de sus importaciones. En 2025, las importaciones de crudo subieron por el crecimiento industrial, pero los eléctricos ayudaron a contener el impacto. Ahora, con la gasolina cara, el ahorro para el consumidor es aún más evidente.

Sin subvenciones, pero con viento de cola

El gobierno chino eliminó gran parte de los subsidios directos a la compra de NEV a finales de 2023, buscando que la industria volara sola. La medida provocó una contracción inicial: las ventas de eléctricos e híbridos cayeron un 17% en el primer trimestre de 2026. Sin embargo, la crisis de Ormuz ha actuado como un catalizador inesperado. En abril, la caída de los NEV fue de solo el 6,8%, muy por debajo del desplome general del mercado. Y en los primeros diez días de mayo, las ventas de estos vehículos repuntaron un 27% respecto al mismo periodo de abril, según datos de CnevPost. El mensaje es claro: el consumidor chino está migrando hacia lo enchufable no por convicción ecológica, sino por pura economía doméstica.

La apuesta estratégica de Pekín

Este escenario no es fruto de la casualidad. China lleva más de dos décadas construyendo las bases para dominar la movilidad eléctrica: atrajo fabricantes extranjeros cediendo terrenos, desarrolló una cadena de suministro de baterías imbatible y ha logrado que sus marcas (BYD, SAIC, Geely, etc.) controlen ya más del 80% del mercado local, el más grande del mundo. La crisis de Ormuz no hace más que reforzar esa estrategia: el coche eléctrico se presenta como una herramienta de resistencia frente a la volatilidad del petróleo. Como señala Reuters, China es el país que mejor está capeando la tormenta petrolera gracias a su flota eléctrica.

La exportación, el siguiente paso

Conscientes de la oportunidad, los fabricantes chinos han acelerado sus exportaciones. BYD, que solo vende vehículos enchufables, ha batido récords de envíos. Además, los híbridos enchufables chinos no pagan aranceles en Europa, lo que les permite competir en precio con los modelos locales. En España, por ejemplo, cinco de los diez híbridos enchufables más vendidos en lo que va de año son chinos, según datos de ANFAC. La crisis de Ormuz está sirviendo como escaparate global de la ventaja del coche eléctrico: ahorro real frente a un combustible cada vez más caro.

Conclusión: el petróleo como aliado involuntario

Lo que parecía un frenazo en la electrificación china se ha convertido en una demostración de fuerza. Sin las ayudas estatales, las ventas de NEV han resistido mucho mejor que las de combustión, y la crisis de Ormuz ha terminado de empujar a los consumidores hacia lo enchufable. China no solo ha consolidado su dominio en el mercado local, sino que está usando la coyuntura global para expandir sus marcas por el mundo. El mensaje para el resto de países es claro: quien apueste por el vehículo eléctrico tendrá un escudo frente a las crisis petroleras. Y China, como siempre, lleva la delantera.

Fuente: Xataka

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