Meta se adelanta en la carrera de los agentes de IA: compra Manus por 2.000 millones de dólares

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Foto: Pavel Danilyuk via Pexels

Meta ha dado un golpe sobre la mesa en la cada vez más competida carrera por la inteligencia artificial agéntica. La compañía de Mark Zuckerberg ha cerrado la adquisición de Manus, una startup de origen chino con sede en Singapur especializada en agentes de IA capaces de ejecutar tareas complejas de forma autónoma. Según estimaciones del mercado, la operación supera los 2.000 millones de dólares, lo que la convierte en una de las compras más significativas del sector en lo que va de año.

Pero el movimiento no es solo monetario: es estratégico, geopolítico y, sobre todo, una declaración de intenciones. Mientras OpenAI busca desesperadamente a un responsable de seguridad dispuesto a ganar medio millón de dólares al año para lidiar con los riesgos de sus modelos, Meta prefiere comprar el talento y la tecnología lista para usar. La pregunta es si esta jugada le dará la ventaja definitiva frente a sus rivales.

Qué es Manus y por qué Meta la quiere

Manus saltó a la fama a principios de 2025 con una propuesta que sonaba a ciencia ficción: un ‘trabajador digital’ capaz de encadenar acciones como buscar información, analizarla, redactar informes, generar tablas y preparar borradores listos para enviar, todo a partir de instrucciones simples. En un mundo donde los chatbots ya son moneda corriente, la diferencia está en la autonomía: el agente de Manus no solo responde, sino que ejecuta procesos completos.

Meta ya cuenta con Meta AI y una batería de modelos de lenguaje de última generación, pero la inteligencia artificial agéntica es otro nivel. No se trata de generar palabras, sino de realizar acciones. Integrar la tecnología de Manus en sus servicios —desde WhatsApp e Instagram hasta sus herramientas empresariales— permitiría a Meta ofrecer a sus miles de millones de usuarios asistentes virtuales que realmente hagan cosas: reservar vuelos, gestionar agendas, automatizar tareas de oficina.

Como detalló la publicación Genbeta, la operación se produce en un contexto donde la IA agéntica se ha convertido en el nuevo campo de batalla. Si 2023 y 2024 fueron los años de los chatbots, 2025 está marcando el inicio de la era de los agentes autónomos. Y Meta quiere estar a la cabeza, aunque para ello tenga que comprar el camino.

El elefante chino en la habitación

Uno de los aspectos más delicados de esta adquisición es el origen de Manus. La startup nació en China y, aunque su sede actual está en Singapur, sus vínculos con el gigante asiático son evidentes. En un clima de creciente tensión geopolítica y con Washington vigilando de cerca cualquier transferencia de tecnología sensible, Meta se ha apresurado a aclarar que separará completamente los vínculos de Manus con China, incluyendo el cierre o traslado de sus operaciones.

Este blindaje no es solo un gesto de relaciones públicas. Es una necesidad comercial. Si Meta quiere integrar agentes de IA en sus plataformas, necesita que los reguladores, los clientes empresariales y la opinión pública confíen en que no hay riesgos de filtración de datos o influencia externa. La compañía ya ha tenido suficientes escándalos de privacidad como para permitirse otro.

Además, la adquisición de Manus se suma a la reciente inversión multimillonaria de Meta en Scale AI, un acuerdo valorado en unos 29.000 millones de dólares que le dio el control de una infraestructura clave para el entrenamiento de modelos. Con Manus, Meta completa el círculo: tiene los modelos, la infraestructura y ahora la capa de aplicación agéntica.

La carrera por la IA agéntica

Mientras Meta acelera, otros gigantes también se mueven. OpenAI, por ejemplo, está buscando un ‘Responsable de preparación’ para anticipar y contener los riesgos de la IA avanzada, un puesto que Sam Altman describe como ‘estresante’ pero que paga más de medio millón de dólares anuales. La compañía de Altman sabe que la seguridad es un cuello de botella que no puede ignorar, pero Meta parece apostar por la velocidad: primero lanzar, luego preguntar.

También está Unitree Robotics, que acaba de presentar un robot mecha tripulado por más de medio millón de euros. Aunque parece sacado de una película, la empresa china demuestra que la robótica y la IA están convergiendo en direcciones inesperadas. Mientras tanto, en el ámbito laboral, el CEO de Randstad ha declarado que el teletrabajo ahora se reserva solo para talentos ‘muy especiales’, generando un debate sobre la nueva jerarquía del trabajo remoto.

Pero la noticia que realmente sacude el tablero es la compra de Manus por Meta. Porque no se trata solo de un producto, sino de la capacidad de ofrecer inteligencia artificial que no solo piensa, sino que actúa.

Implicaciones para el mercado y los usuarios

Para los usuarios de Meta, la integración de Manus podría traducirse en asistentes mucho más útiles que los actuales. Imagina pedirle a tu asistente en WhatsApp que organice un viaje: que busque vuelos, compare precios, reserve el hotel, genere un itinerario y lo comparta con tus contactos. Todo sin intervención humana. Eso es lo que promete la IA agéntica.

Para las empresas, las aplicaciones son aún más profundas. Meta podría ofrecer agentes especializados en atención al cliente, automatización de procesos, análisis de datos y hasta generación de informes ejecutivos. El potencial de mercado es enorme, y Zuckerberg quiere asegurarse de que sea Meta quien lo explote.

Sin embargo, no todo son luces. La concentración de poder en manos de una sola empresa —que ya controla las redes sociales más grandes del mundo— genera interrogantes sobre privacidad, competencia y control de la información. La Comisión Europea y otras autoridades regulatorias ya tienen a Meta en el punto de mira, y esta adquisición no hará más que aumentar el escrutinio.

Por ahora, Meta ha dado un paso audaz. La carrera por la IA agéntica acaba de empezar, y la compañía de Zuckerberg acaba de adelantarse varios cuerpos. Queda por ver si el resto de los competidores podrán alcanzarla o si, como en otras ocasiones, Meta terminará comprando también a sus rivales.

Este artículo se basa en información publicada por Genbeta y otras fuentes tecnológicas.

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